Capítulo 4
La traducción consciente
La pantalla ilumina la habitación con una luz fría y silenciosa. El único sonido es el del ventilador del portátil.
—¿A qué esperas?
Y, sin embargo, el traductor no escribe.
Se queda mirando la pantalla, cierra los ojos y evoca, recuerda cuando todavía no era más que un aprendiz en busca de la verdad.
—Maestro —pregunta el traductor—, ¿qué es traducir?
El maestro deja el libro que sostiene entre las manos.
—Si un autor escribe lluvia —le dice—, ¿debes traducir la palabra o la lluvia?
El aprendiz guarda silencio.
—La lluvia y la palabra lluvia no siempre son la misma cosa, algunas lluvias son tristeza, otras nacen de la memoria, hay lluvias que anuncian un final y otras sirven de telón de fondo para un beso. Si solo traduces la palabra, quizá te olvides de lo que se oculta detrás de ella.
El traductor sonríe. Los recuerdos continúan invadiéndole la mente.
—Maestro, ¿cómo sé si una traducción es buena?
—La respuesta correcta la obtendrás si planteas la pregunta adecuada —le responde el maestro—. Cuando el lector llegue al final, ¿habrá vivido una aventura o se habrá perdido en las palabras?
El aprendiz mira al maestro, pensativo.
—Traducir no es escribir una palabra por otra —continúa el maestro—. Es escucharlas, entender qué dicen, saber por qué existen.
El traductor vuelve a abrir los ojos. El ordenador sigue ahí, esperándole.
—¿Entonces, cuál es el secreto? —le pregunta a su maestro.
—Traducir cada palabra como si de ella dependiera todo el libro, tomando conciencia de que ninguna palabra existe sola, del mismo modo que la lluvia, sin lo que la rodea, no es más que agua que cae sin ningún propósito, como una tormenta solitaria en medio del mar.
—La traducción consciente… —responde el aprendiz.
—Así es —replica el maestro—. La traducción consciente consiste en recordar que detrás de cada frase hay una intención; detrás de cada palabra, una mirada, y detrás de cada libro, un mundo único.
El traductor observa el libro, sus palabras. Ante él, se abre un puente a ese mundo. Coloca las manos frente al teclado.
Y empieza a traducir.